HONDURAS

Hermano mayor de Tony Hernández tambien pide clemencia al juez Kevin Castel mediante una carta

A un día de conocerse la sentencia contra Tony Hernández por ser un peligroso narco, se ha conocido que el hermano mayor de este, Amílcar Hernández se ha sumado a la lista de familiares que piden clemencia al juez Kevin Castel para que no refundan en la cárcel a su hermano.

A continuación la carta.

Washington DC, 27 de marzo de 2021.

Honorable P. Kevin Castel

Juez de Distrito de los Estados Unidos Noviembre 09, 2019

Estados Unidos contra Juan Antonio Hernandez Alvarado, S2 15 Cr. 379 (PCK)

Estimado juez Castel, Mi nombre es José Amilcar Hernández Flores, soy el hermano doce de Juan Antonio, veterano militar con rango de Coronel y abogado autorizado para ejercer la abogacía en la República de Honduras. Le presento humildemente la siguiente carta, con el mayor respeto y honor que tiene su investidura, para brindarle los antecedentes de nuestra familia y del carácter y situación actual de Juan Antonio. Nuestra familia nació y se crió en el pequeño pueblo de Gracias del estado de Lempira, República de Honduras. Nuestra crianza fue de un hogar modesto, que se caracterizó por el sentido de respeto de nuestro Padre por la tierra, el cumplimiento de las tareas de la casa y trabajar siempre duro y responsablemente para contribuir a nuestra sociedad.

En ningún momento, Señoría, donde pensamos o guiamos hacia una vida deshonesta o que incentivó a hacer dinero “fácil”. De ahí que dejé mi ciudad natal para alistarme en el ejército, donde hice carrera y en paralelo estudié derecho. El valor de nuestro Padre hacia la educación y el trabajo arduo es el legado más importante que dejó a nuestra familia. Era un hombre que valoraba las cosas pequeñas y sencillas de la vida y constantemente pensaba que nos esforzáramos por tener una vida digna y honorable, que debería lograrse a través de la educación.

También pensamos que el camino que elegimos debe hacerse con el más alto nivel de responsabilidad, lealtad, sacrificio y honor y valor del servicio brindado por los demás. Así, desde que dejé mi ciudad natal y volví a ver a Juan Antonio de joven, conocí a un hombre que estudiaba derecho y que ya había formado su propia familia, instalándose en la tierra accidentada y árida que heredó de nuestro padre. En ese momento, Juan Antonio y su esposa estaban comenzando un pequeño negocio de alimentos, donde atendían eventos, y en el que cocinaba y asaba cada evento. En ese momento supe que nuestro hermano menor había heredado la ética de trabajo honesto y arduo que nuestro Padre pensaba que nosotros.

Juan Antonio (como la mayoría de nuestra familia, hablando en términos generales porque este era un valor fundamental de nuestra familia) es un profesional y hombre de negocios que anhela mantener a su familia. Es padre de cuatro hijos, desde los 21 hasta los 5 años, y que actualmente atraviesa la prueba de su vida que solo podría estar marcada por el destino o que Dios podría haber permitido.

Es un hombre con debilidades, como cualquier otro, pero que ha sido descrito con palabras que realmente no se ajustan a su estilo de vida. Esto se confirma a través de las deudas actuales que mantiene para mantener a su familia, el difícil proceso que ha supuesto el pago de su defensa legal y las deudas que mantiene a través de sus gestiones comerciales. Dada su situación actual, corre el riesgo de perder la posibilidad de ver crecer a sus hijos y mantenerlos.

También es un hombre que está a punto de perder su libertad por el error de quedarse con amigos o conocidos que han tomado un camino equivocado y que han provocado daños irreparables en su vida sin que él participe jamás en sus actividades ilícitas. En consecuencia y ante la constante retórica de Juan Antonio: ¿Por qué yo? Que hice, es que vengo humildemente a usted, señoría, para implorar clemencia hacia el caso de mi hermano. Como Juez a cargo de su caso y como Administrador de Justicia en este Distrito, les imploro respetuosamente que brinden la justicia que se merece mi hermano. Sabiendo que este padre de familia, hermano e hijo ha sido un ciudadano que siempre ha actuado dentro de la ley; así como, un hombre que trabajó arduamente para brindar financiamiento a comunidades en riesgo durante su etapa como diputado congresista, y que no es culpable de los delitos que se le imputan.

De mis visitas y discusiones recientes con él, su mayor pesar es tener la compañía de un hombre que lo ha incriminado injustamente, arruinando así su vida. Posteriormente, Señoría, sepa que cualquier sentencia que le dé a mi hermano será tomada con la convicción y humildad de que “toda autoridad viene de Dios y debe ser obedecida”. Sin embargo, si Su Señoría escucha el grito de piedad y clemencia de este hermano mayor para su hermano menor arrepentido, habrá hecho justicia.

Respetuosamente, un hombre angustiado que busca la libertad de su hermano menor.

Respetuosamente. José Amilcar Hernández Flores

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